Dónde están las noticias

Autor: Miguel Carvajal , Martes, 29 Septiembre, 2009, 18:08 pm

El viejo dicho del olfato periodístico. Este año, dos ex-periodistas del New York Times reconocieron que tuvieron sobre su mesa algunos indicios, por unas grabaciones, del escándalo Watergate, pero por pereza, poco criterio o falta de iniciativa, no hicieron caso. Y el pez gordo lo trincaron Woodward y Bernstein, del Washington Post, como es sabido.

“¿Por tanto, qué pasó con el soplo, con las notas, con la cinta que tenían? ¿Siguieron la pista? ¿Lo olvidaron? “I have no idea,” dijo Mr. Phelps (89 años), uno de los dos experiodistas del Times.

Ver la noticia es complicado. Ricardo Fernández, jefe de área local en La Verdad de Murcia, lo dijo en clase el año pasado. [Cito de memoria]  “Hay periodistas muy buenos que ven la noticia a kilómetros de distancia, como los pilotos de Fórmula 1 cuando advierten la curva a 300 por hora. Otros, en cambio, son tan mediocres que pueden hasta toparse con ella, y luego pedirle disculpas”.

El domingo, en su columna habitual en El País, Enric González contó la historia de un prestigioso dibujante inglés. Matt Pritchett,  del Daily Telegraph, supo de una noticia escandalosa de un ministro de Tony Blair, pero no se dio cuenta de su importancia o no dedujo el meollo en su momento:

“El asunto puede parecer sencillo, porque cualquiera identifica una noticia cuando se la ponen delante, bien tallada y pulida. El problema es que la noticia, en su estado natural, no suele brillar ni huele a nada. En realidad, no es todavía una noticia. Quien sabe pillarla al vuelo y adivinar su potencial posee un talento muy raro”, escribe Enric.

Pero a veces no sólo hay que descubrir la noticia, sino ver qué hay delante de ella.  A través de El Mundo por dentro descubrí la historia de  Manuel Jabois, un periodista gallego. Una calle de Pontevedra amaneció repleta de “farolas forradas con folios en los que una madre de trillizos y un bebé pedía ayuda y daba un número de teléfono”.

“Llamé no para saber qué había detrás de la noticia, sino qué había delante. Ningún drama a cinco columnas: una pareja en paro y una prole que mantener. Les ofrecí un reportaje y me pidieron ropa. Luego me dijeron que preferían no salir en el periódico”, escribe.

Adivinar dónde están las verdaderas noticias y ver qué historias reales hay delante de ellas.

Reto no pequeño. Otro.

Un comentario

    Enhorabuena por el blog, qué idea tan buena. Ojalá te hubiera tenido como profe.

Ander - 29/09/09 a las 20:12 pm