Predator Vision Test for News Reporting

Autor:Miguel Carvajal , Lunes, 9 Noviembre, 2009, 19:34 pm

¿Suena bien, verdad? Todo lo que se escribe en inglés parece mejor. Uno luce intrépido y profesional si dice que se  encuentra “en plena fase de fact-checking“. No así si dice que “está comprobando los hechos”. ¿Comprobando qué, hijo mío? ¿Pero no era cuestión de publicar todo lo que llegara a la redacción y con cuanta más sangre, sexo y escándalo mejor?

Con el objetivo de animar a los estudiantes a desarrollar una mirada más precisa para jerarquizar lo noticioso y enfocarlo desde la actualidad, esta mañana les hablé de una nueva teoría: sí, se trataría de usar la Predator Vision Test For News Reporting (PVTFNR o la visión de depredador de lo noticioso) para estructurar el texto una vez considerado qué es lo más relevante: de lo más caliente, novedoso, a lo más alejado del meollo.


By rob

Sí, esta teoría venía acompañada de diapositiva: a veces me compadezco de los estudiantes.

Otras teorías del mismo calado: la Pirámide Invertida y The News Diamond.

Enfermedades y antídotos

Autor:Miguel Carvajal , Jueves, 29 Octubre, 2009, 16:42 pm

Estas dos capturas de la prensa de referencia online en España:

El juego de los puntos suspensivos

El juego de los puntos suspensivos

No pasa nada porque coincidan en el modelo, porque planteen la información de la misma manera, con el juego de los puntos suspensivos. Pero qué falta de originalidad.

Como antídoto, para periodistas y estudiantes de Periodismo, una magnífica entrevista al gran Enric González.

Infundio, ahueque y tijera

Autor:Miguel Carvajal , Miércoles, 21 Octubre, 2009, 12:44 pm

Infundio, ahueque y tijera. “Los recursos heroicos del periodista”, dijo con cinismo Rafael Mainar en El arte del periodista. Lo leí en Josep Pla y el viejo periodismo, de Xavier Pericay, asiduo en Abc y en la web. E inmediatamente pensé en lo habitual de esa vieja práctica en el periodismo contemporáneo.

Infundio: invento, imaginación, sacar de la nada cualquier historia, declaración o hecho ante la ausencia de material; el viejo recurso de Janet Cooke o de Jayson Blair. Ahueque: meter paja, añadir matorrales, engordar el cerdo, o cualquier otra metáfora barata que exprese lo habitual que suele ser en el periodismo escribir tonterías que no aportan información alguna para llenar las 458 palabras de la caja de texto. Tijera: el recurrente copy-paste, apropiarse de lo ajeno, fabricar a partir de otros, resumir y parafrasear lo que otros trabajaron.

Jesús Martínez del Val

Jesús Martínez del Val

Los tres son grandes males del periodismo y ninguno depende de la empresa, de los ejecutivos, ni de los ingresos publicitarios, si no de cada uno de los periodistas. Al menos, tienen solución.

Mentirosos y abanderados

Autor:Miguel Carvajal , Lunes, 19 Octubre, 2009, 17:09 pm
Kirchner a Chavez: Me gustan los fotógrafos, ellos no hacen preguntas

Kirchner a Chavez: "Me gustan los fotógrafos, ellos no hacen preguntas"

En la clase de hoy se ha tratado el complejo asunto de las fuentes, las ruedas de prensa y el periodismo de verificación. Hemos concluído que el periodismo declarativo es el culpable de la actitud abusiva de los políticos, que tratan a los medios como simples correas de transmisión: cuando envían los vídeos y sortean las comparecencias públicas; cuando no admiten preguntas al finalizar la rueda de prensa; o cuando amenazan con actitudes camorristas a los reporteros que hacen preguntas sin permiso. Sí, todas estas maneras tienen el origen en ese periodismo declarativo, no sometido al juicio inteligente, ni al contraste ni al interés del ciudadano, como apunta Arcadi Espada. Y eso es precisamente lo que denunciaba este fin de semana un columnista de La Nación:

El peor daño que podrían ocasionar agravios como el que sufrí es conseguir que el periodismo se embandere; que se interprete a sí mismo como una facción en guerra; que, atrapado en emociones agresivas, pierda el norte de su misión, que es superar los prejuicios para entender mejor y comunicar mejor.

Exacto, lo peor del periodismo declarativo es la perfecta consciencia del editor: buscad la cita, la polémica, hasta en el infierno, con tal de apoyar la línea editorial. Así, se abomina del periodismo de verificiación y el redactor abusa de la mayor mentira del periodismo: como me lo cuentan lo cuento. A la altura de los rumores que los diarios sensacionalistas publican, vengan de donde vengan, para llevar escándalo, sexo y drogas a portada.

Por cierto, hablé del documental que unos periodistas habían realizado para desmontar las falsedades de los sensacionalistas y no caímos en la cuenta que el propio documental había incurrido en la falsedad: si difundes un bulo, el primer mentiroso eres tú. Es otro ejemplo perfecto que deslegitima el uso del disfraz, del engaño o del enmascaramiento, cuando estos provocan el delito, inciden en el devenir de los acontecimientos. Así lo apunta Ander Izagirre, y pocos habíamos caído en la cuenta:

A este señor tan preocupado por el periodismo -y a los periodistas y lectores que alaban su hazaña- deberían enviarles el capítulo de Barrio Sésamo en el que se cuenta aquello de que los periodistas relatan hechos, no se los inventan

Efectivamente, en ese caso tampoco estaba justificado enmascararse, disfrazar el bulo para probar la falsedad de los diarios. Para eso, el único método de investigación fiable, verificable, sería, como señala Ander Izagirre:

Este Atkins podía haber investigado los bulos divulgados por esos periódicos y haber demostrado su falsedad. Eso es el trabajo de un periodista. Pero ha preferido inventar más bulos y lanzarlos, sin que le importara difamar a alguien con tal de conseguir un poco de carne fresca para su película (según el reportaje de Efe, Atkins divulgó con éxito que cierto director de cine con nombre y apellido salió borracho y con un ojo morado de cierto pub, después de dedicarse a lanzar cuchillos).

Madera de reporteros

Autor:Miguel Carvajal , Lunes, 5 Octubre, 2009, 18:20 pm

En la clase de hoy, aparte de comentar la visión del periodismo en la película La sombra del poder (K. Macdonald, 2009), hemos realizado un interesante ejercicio:  ¿Qué rasgos identifican a un buen reportero? Antes de la práctica, hemos visto una entrevista a David Beriain y hemos leído un par de textos: uno que la periodista alicantina Ángeles Cáceres dedicó a los estudiantes de la UMH y otro que publicó Enric González en El País, ya comentado aquí.

El resultado de la encuesta (trabajos en grupo durante la clase) ha sido el siguiente:

Un buen reportero es alguien… Apasionado. Humilde. Previsor. Curioso. Inteligente. Culto. Sacrificado. Pulcro. Con empatía [empático no viene en el DRAE]. Sin prejuicios. Intrépido. Crítico. Autosuficiente. Activo. Sincero. Inconformista. Aséptico. Original. Constructivo. Responsable.

Las palabras en negrita han sido las más citadas; por encima de todas, la empatía. Los estudiantes valoran en un reportero la capacidad de hacerse cargo del otro, de entenderle más allá de los estereotipos, de sus palabras y de sus silencios.

Recogiendo algunas ideas de la clase y de otros autores, planteo  otros cinco rasgos sobre los que se puede pelear, para acercarse a ese ideal de reportero:

1. Dominio del lenguaje y de la escritura
2. Formación humanística y cultural
3. Rigor en la investigación
4. Integridad para evitar la manipulación
5. Desparpajo y esfuerzo cotidiano

Vaya reto.

Primera práctica: salir, escuchar, mirar y contarlo

Autor:Miguel Carvajal , Jueves, 1 Octubre, 2009, 13:29 pm

Contar la historia de ese lugar, reflejar el acontecer diario, la personalidad de sus gentes, el ambiente y el espacio. Ese es el objetivo de la Práctica 1. El año pasado, el ejercicio consistía en  la descripción de una plaza, pero por falta de profundidad o desconocimiento, muchos de los textos parecían el plano de la oficina de urbanismo del ayuntamiento. Ni si quiera, porque esa precisión hubiera sido un éxito. Este año los ojos, el oído y el tacto se deberían centrar en un bar, una ferretería, la iglesia del pueblo, la oficina de Correos, o cualquier otro lugar con vida propia. La práctica debe tener una fotografía y el trabajo pasa obligatoriamente por la conversación con los protagonistas de ese microcosmos.

Aquí dejo algunos ejemplos del año pasado, pero que no condicionen el trabajo de nadie:

Dónde están las noticias

Autor:Miguel Carvajal , Martes, 29 Septiembre, 2009, 18:08 pm

El viejo dicho del olfato periodístico. Este año, dos ex-periodistas del New York Times reconocieron que tuvieron sobre su mesa algunos indicios, por unas grabaciones, del escándalo Watergate, pero por pereza, poco criterio o falta de iniciativa, no hicieron caso. Y el pez gordo lo trincaron Woodward y Bernstein, del Washington Post, como es sabido.

“¿Por tanto, qué pasó con el soplo, con las notas, con la cinta que tenían? ¿Siguieron la pista? ¿Lo olvidaron? “I have no idea,” dijo Mr. Phelps (89 años), uno de los dos experiodistas del Times.

Ver la noticia es complicado. Ricardo Fernández, jefe de área local en La Verdad de Murcia, lo dijo en clase el año pasado. [Cito de memoria]  “Hay periodistas muy buenos que ven la noticia a kilómetros de distancia, como los pilotos de Fórmula 1 cuando advierten la curva a 300 por hora. Otros, en cambio, son tan mediocres que pueden hasta toparse con ella, y luego pedirle disculpas”.

El domingo, en su columna habitual en El País, Enric González contó la historia de un prestigioso dibujante inglés. Matt Pritchett,  del Daily Telegraph, supo de una noticia escandalosa de un ministro de Tony Blair, pero no se dio cuenta de su importancia o no dedujo el meollo en su momento:

“El asunto puede parecer sencillo, porque cualquiera identifica una noticia cuando se la ponen delante, bien tallada y pulida. El problema es que la noticia, en su estado natural, no suele brillar ni huele a nada. En realidad, no es todavía una noticia. Quien sabe pillarla al vuelo y adivinar su potencial posee un talento muy raro”, escribe Enric.

Pero a veces no sólo hay que descubrir la noticia, sino ver qué hay delante de ella.  A través de El Mundo por dentro descubrí la historia de  Manuel Jabois, un periodista gallego. Una calle de Pontevedra amaneció repleta de “farolas forradas con folios en los que una madre de trillizos y un bebé pedía ayuda y daba un número de teléfono”.

“Llamé no para saber qué había detrás de la noticia, sino qué había delante. Ningún drama a cinco columnas: una pareja en paro y una prole que mantener. Les ofrecí un reportaje y me pidieron ropa. Luego me dijeron que preferían no salir en el periódico”, escribe.

Adivinar dónde están las verdaderas noticias y ver qué historias reales hay delante de ellas.

Reto no pequeño. Otro.

La objetividad alcanzable

Autor:Miguel Carvajal , Lunes, 28 Septiembre, 2009, 17:04 pm

En clase se ha preguntado (¿fue Jorge?)  al hilo del libro El alba la tarde o la noche, de Yasmina Reza.  Que si la autora hacía un retrato hagiográfico o una crítica despiadiada. Pues bien, aquí una reflexión de Arcadi Espada sobre el texto. En ella explica esa forma tan peculiar de escritura, como cortes de tiempo,  de Reza.

También ha salido en clase (¡la primera del año y ya la tenemos ahí!) la cuestión tan recurrente de la objetividad. Al hilo de su posibilidad o no, cierro este comentario con otra frase de Espada que deberíamos recordar quienes nos dedicamos a la tarea periodística:

“La objetividad no tiene que ver con la exhibición (o no) de las convicciones; tiene que ver con la posibilidad de explicar los hechos ‘a pesar de’ las convicciones”.

Reto no pequeño.

Describe para mostrar

Autor:Miguel Carvajal , Lunes, 28 Septiembre, 2009, 15:46 pm

escarabajo_kafkiano

Ni cientos de críticos ni décadas de lectores llegaron a percibir que el famoso bicho en el que mutaba Gregory Samsa en La Metamorfosis de Kafka no era una cucaracha sino un escarabajo. En este interesante comentario del bloguero Aberrón [muy recomendable, área periodismo y ciencia] se puede leer la explicación de Vladimir Nabokov mediante uno de sus habituales análisis literarios.

Por eso, una de las claves de la escritura en general, y de la redacción periodística en particular, es el cuidado de la lengua, la propiedad en el uso de la palabra y la precisión en el detalle.

Las fuentes no oficiales anónimas

Autor:Miguel Carvajal , Jueves, 23 Julio, 2009, 16:07 pm

La gente no suele fiarse de los rumores, porque se desconoce el origen. Provienen de la masa anónima, por tanto, desconfían de ellos. Alguien tira la piedra, pero esconde la mano entre la muchedumbre. No es recomedable construir informaciones relevantes de este modo.

En una noticia publicada en la web de El País se cita una fuente no oficial anónima al final del texto para arrojar una acusación grave sobre la dirección del hospital Gregorio Marañón:

Fuentes no oficiales del hospital trazan un paralelismo entre la muerte de Ryan y la de Rebeca, y atribuyen ambas “al caos organizativo y falta de personal” que reina en el materno-infantil del Gregorio Marañón.

Luego  surge la duda: ¿El resto de la historia se ha construido con la misma fuente? No, la dramática historia narrada al comienzo del texto parece avalada por un portavoz del Hospital, pero de nuevo se le priva al lector del nombre y apellidos. Demasiadas incógnitas para construir un texo informativo, con el siguiente antetítulo: El estado de la sanidad. Bien por ser combativo contra el poderoso en defensa del débil (enfermera, víctima, familiar), pero mal por usar unos mimbres tan débiles (fuentes anónimas, rumores, sesgo).